Wednesday, September 20, 2017

Circo de culpas y confesiones

ÁLVARO VÁSQUEZ

Al escuchar hablar de circo, no pienso en payasos ni en animales salvajes; ni siquiera en el famoso circo romano. Pienso en el morbo hecho espectáculo y en los reflectores sobre seres monstruosos, sobre los freaks, los extraños… los otros; y recuerdo al Obsceno pájaro de la noche de Donoso, donde lo monstruoso devenía en virtud.

Pablo Cerezal nos habla de esos circos, creo (aunque hable de acróbatas y tragafuegos). Y también nos cuenta de los circos actuales, que gustan no por la habilidad artística o grotesca apariencia de sus figuras, sino por el nivel de tecnología y efectos especiales que muestren. Circos que olvidan el factor humanoComo en tantas ocasiones, ya. Demasiadas, dice el autor de Breve historia del circo, el libro que me mueve a escribir estas líneas.

Y acaso la vida actual se parezca a un circo más de lo que creemos, por su antiquísimo origen, por el morbo con lo que los sociólogos llaman la otredad, que en lugar de ayudarnos a establecer nuestra propia identidad, nos impulsa a discriminar a la ajena; y por ese olvidar al ser humano, una y otra vez. Olvido del ser humano no en abstracto, sino de ese de carne y hueso, cuya vida y sufrimiento están ahí, al alcance de la mano, como en un espectáculo, al que cada día vemos, olemos y evitamos tocar.

Pablo Cerezal nos cuenta de su autoexilio en Cochabamba, de su trabajo con un grupo de niños malabaristas de la calle, de sus frustraciones, de sus efímeras alegrías, de su soledad, su gato, sus vicios, sus monstruos y sus pesadillas. Literatura confesional, la llaman algunos.

Quizá por haber pasado mi niñez y adolescencia en un colegio religioso, al hablar de confesión pienso en el sacramento confesional del catolicismo, en esa confesión que viene signada no por la confianza o por la solidaridad (que creo es la que motiva el texto de Pablo), sino por la culpa. Culpa que necesita de arrepentimiento y de sufrimiento antes de la expiación. La inquisición de filos, hoguera y sangre ya terminó, dicen, pero el sufrimiento y la culpa siguen siendo materia prima de la labor clerical.

¿Qué culpa paga Pablo Cerezal, que para ser expiada exige que se muestre desnudo a través de este libro? El texto, más que una confesión, parece un acto masoquista que le hace abrirse heridas desde las cuales escribe luego, hurgando más y más profundo, hasta que sangren las ideas, las letras, las intimidades que dejan de ser tales al volverse cilicios que ciñen el cuerpo de quien así escribe.

Leer el libro me tomó más tiempo del previsto, no por denso o aburrido, no; sino porque gustoso acepté todas sus invitaciones, aquellas que me llevaron a leer a Kant, a releer fragmentos de Nietzsche o Miller, a escuchar a Quique González. Pero sobre todo, porque siempre me tomó (demasiado) tiempo y esfuerzo leer poesía, y este libro, además de tener varios poemas, (o uno solo, diseminado entre más de doscientas páginas de prosa y fotografías, en las que también me detuve varias veces), tiene poesía impregnada en todo el texto, y por eso es necesario y hasta placentero volver a algunas líneas o páginas, y quedarse ahí, disfrutando. Prosa poética, la llaman los que saben.

El texto cuenta las vivencias del autor en Cochabamba, una ciudad que conozco razonablemente bien, pero que redescubrí a través de sus letras. Y no porque muestre sitios por mí desconocidos (que sí lo hace), sino porque la Cochabamba que muestra esta Breve historia del circo es mi propia ciudad, y acaso cualquier otra que se vea a través de los ojos que el texto nos obliga a tener abiertos. Ojos que se ven forzados a reparar en aquello que la cotidianidad, la apatía, la indiferencia o una simple y egoísta estupidez nos impiden ver día a día. La mendicidad, la miseria de tantos niños que hacen de la calle hogar y de sus esquinas cementerio. Ojos que, con su mirada ya desvelada por la pluma del autor, nos muestran en toda su hipocresía ese disfraz de risas, algarabía y baile, sus cordialidades susurradas a media asta, su gangrena de falsas alegrías y borracheras sin sentido.

Y tal como nos muestra una ciudad que termina siendo la nuestra (sin importar cuál sea), ésa que más que acogernos, simplemente nos ha hecho un hueco, nos muestra también al autor desnudo, voluntariamente indefenso y acaso gozoso de exponerse a través de su texto, consiguiendo que también reconozcamos en las suyas nuestras propias miserias, frustraciones, miedos y vergüenzas, aquellas que quisiéramos callar por siempre, pero que a falta de la nuestra encuentran otra voz, esa que presta Pablo Cerezal, robando nuestras vivencias o regalándonos las suyas, no lo sé.

Y retrata nuestras vidas mientras nos cuenta la suya, mientras nos habla de la inocencia que nos permite ser a los ojos de nuestras madres seres humanos dignos de ternura; de nuestra cruzada por obtener un salario de fin de mes y postrera esperanza; de esa añoranza de amor que reclama espejos en que sorprender tu recuerdo; y de esa esperanza que llega de la diminuta mano de un hijo, ese que se vierte en el caudal de ternura de nuestras vidas, aquí afuera, donde la luz, hoy, es milagro que abreva en tus labios de beso y futuro.

Y el texto deja de ser ajeno porque, inmisericorde, saca a la luz aquello que quisiéramos ocultar, y nos hace suyos; porque grita aquello que tememos incluso susurrar, porque destruye nuestra intimidad, apropiándosela; porque nos incita a volver atrás en sus páginas, a releer sus versos y a apreciar sus fotografías, para así prolongar el viaje hasta la línea final, cautivándonos.

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De ENTRE LÍNEAS (blog del autor), 19/07/2017


Tuesday, September 19, 2017

jugando a la guerra en los campos del Señor

PABLO CEREZAL

Comulgábamos frente a frente, en el altar silencioso de una caricia. Un temblor de labios que no saben qué pronunciar y escupen salmos de palabras procaces... nuestra única plegaria. Culminar la impecable eucaristía de tus piernas con la ostia deforme de mi sexo, como una prédica alargada en exceso. Y tu cuerpo alzado a los cielos por la fantasía espesa de mi esperma... unos cielos desde los que nos contemplaban las ruinas de Machu Picchu, silenciosas de sacrificios falsos u olvidados, quién sabe. Machu Picchu nos esperaba y nosotros dilatábamos la espera dilatando cuerpos cavernosos y demás vocabularios fisiológicos en una misa que, lejos de ser negra, proporcionaba luz de hogar al cuartucho miserable de aquella pensión del pleistoceno. Sí, el pleistoceno, la edad de oro inca, y los tiempos modernos, todo en uno, como en los detergentes o en las revisiones de coche de gasolinera de extrarradio. Y todo revestido de ese sentimiento religioso que esculpías tú a cada momento, aunque sólo de caminar se tratase.
 

Después te alejas. Te alejaste. Me marché. Dijimos adiós y en esa última palabra revestimos de eternidad nuestros abrazos: a-dios. ¿Qué dios?, me pregunto hoy, ahora, ya, cuando intento encontrar el temblor de tu placer entre los dientes y lo único que encuentro es la peligrosa danza de uno de ellos. ¿Qué dios?

Olvido que un diente se me mueve. Si insisto, tomaré conciencia de que no sólo es uno. Luego me ensuciarán el sueño imágenes en que mi sonrisa desdentada sea payaso lúgubre que asusta a mi hijo, como en esas películas tan taquilleras. Así que recurro a los noticiarios. Con ánimo de olvidar, primero. Con ansia de conocer, al rato. Porque aparte los tremendismos con que nos azuzan los voceros del desastre, presentando una España/Cataluña de odio y advenediza limpieza étnica, existen otras voces más capacitadas, más informadas, que nos hablan de limpiezas étnicas reales. Lamentablemente, siguen aplicando el adjetivo étnico a genocidios que, en verdad, son religiosos. Sólo eso puedo lamentar de las noticias que algunos nos intentan traer desde Birmania. ¿Alguien sabe dónde está Birmania? No, no está en el Ampurdá, por eso nada sabemos de lo que allí ocurre. Aunque tal vez si diga Myanmar, les suene más... pudiera ser. 

Por resumir, para quienes no tengan interés en buscar, de esa manera tan fácil que proporciona "la red", el caso es que en Birmania/Myanmar lleva años habitando una minoría musulmana, los rohingyas, considerados por las propias Naciones Unidas como un pueblo sin Estado. Tal es su orfandad de Estado que en la tierra que mayormente habitan, Birmania, ni siquiera tienen derecho, los integrantes de dicha minoría, a poseer tierra ni hacienda alguna. De ahí su carácter viajero, dicen. Por eso ahora muchos de ellos corren despavoridos hacia la cercana Bangladesh. De ahí que ahora anden huyendo, para evitar ser masacrados a manos del ejército birmano, que ejecuta una estudiada acción de tierra quemada que les permita sentirse libres, al fin, de tan maléfica población. Al mando del Gobierno birmano y, suponemos, de estas vejatorias acciones que incluyen asesinatos, torturas y violaciones (ya saben, lo clásico en estos casos), está la premio Nobel de la paz Aung Sang Suu Kyi... una luchadora por la libertad, ya ven. Pero no culpemos de esto a los jurados del grandilocuente premio, que ya tuvieron bastante tras otorgar a Bob Dylan el de literatura. El caso es que esta mujer enjuta se ganó las simpatías de medio mundo, hace unos años, con sus discursos de paz y amor, en la mejor tradición budista, religión que ella y la mayoría de su población practica de manera estricta. La religión de la paz y el amor, ya ven, todo muy de clases de yoga high-tech, como tanto nos gusta en Occidente.
 

Qué cruda es la realidad, a veces, qué incomprensible. Resulta que asistimos a la barbarie porque un grupo de budistas paz y amor ha decidido exterminar a un grupo de musulmanes terrorismo y crueldad o, al menos, expulsarlos de sus dominios.

Incomprensible, ya digo. Incomprensible que nos digamos tan avanzados y sigamos exterminándonos en virtud de no sé qué santo y seña que implica más de santo que de seña. Porque santo, santo, santo es el señor, dios del universo, llenos están el cielo y la tierra de su gloria, etc. ad nauseam.

Comentan algunos que los incas practicaban sacrificios humanos. Que tuvieron que llegar las progresistas huestes de una España católica para educarles en el amor y el mercado, sobre todo este último, que es el único que ha demostrado hacernos a todos más libres. Otros hablan de atrocidades cometidas por una banda de bandoleros siniestros. Yo no sé, sinceramente, quién pueda tener razón. Sólo me consta que lo que denominamos hoy, tan alegremente, etnias, se constituye alrededor de una serie de creencias que, más bien, son religiosas. Fijénse, si en Cataluña tienen hasta una Virgen negra. La Moreneta la llaman. Lo mismo hasta resulta que esta otra nación sin Estado se erige en creencias religiosas, más que mercantiles o políticas (la misma cosa son).

Seguirán aconteciendo los atentados terroristas perpetrados por fanáticos musulmanes. Acontecen ya los genocidios perpetrados por simpáticos budistas. Los que, a lo largo de la Historia, han cometido los progresistas cristianos, de sobra son conocidos. Los judíos... bueno, de estos sólo decir que han inaugurado varios parques de atracciones en que cada cliente, por el módico precio de 115$, puede experimentar la maravillosa sensación de disparar contra todo aquel que aparente palestino... Calibre 3 se llama el más famoso de estos parques recreativos, y sus propietarios aseguran recibir una media de 20.000 turistas anuales, en su mayor parte judíos norteamericanos.

El mundo sigue adelante, ya ven. Y yo, hoy, sólo lamento no estar devorando tus entrañas bajo las ruinas de Machu Picchu, ofreciendo a algún dios voraz, uno de tantos, las vísceras de latido y miel de tus orgasmos. Lo lamento, puedo parecer frívolo, pero otros muchos sueñan con el nuevo iPhone y nadie les critica por ello.
 

Buenas noches y... ¡con dios!

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De POSTALES DESDE EL HAFA (blog del autor), 19/09/2017

Foto: Pablo Cerezal

El rock y la sustancia de las cosas: dragones, monos y pavos. Otra manera de hablar de leyendas antiguas y de viajes siempre actuales

MAURIZIO BAGATIN

“...Un poco cocainómano incluso...”
Louis Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche-

“Tóxico porque excitante y no alimento, es decir, que puede transformarse sólo en simulación e imitaciones”
Paul Valéry, Principios de anarquía pura y aplicada -

“Lord Henry alzó las cejas y lo miró con asombro a través de las delgadas volutas de humo que, al salir de su cigarrillo con mezcla de opio, se retorcían adoptando extrañas formas”
Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray-

“Es una ley: los efectos del haschisch se dan únicamente cuando se habla sobre el haschisch”
Walter Benjamin, Haschisch -

Quién toma qué, cuándo y cómo. Las drogas y la música viven un tiempo mítico marcado por usos y abusos, muertes excelentes y víctimas "del azar". Pero, ¿cuántas y cuáles son las drogas que realmente han inspirado el mundo de los sonidos? ¿Más la heroína o el éxtasis, la marihuana o la cocaína? He aquí un breve “viaje en la música”.

Heroína: en el slang del mundo rock la llaman "horse, smack, candy", etc. En estas palabras ya entran los discos de los Rolling Stones, Patti Smith y Jesus & Mary Chain. Es un opiáceo producido en China y en otros lugares, puede ser inyectada, inhalada o fumada, en este caso se habla de "caza del dragón" y no por casualidad "chasing the dragon" es una de las palabras más recurrentes en el mundo rock. Sus efectos son náuseas, asombro leve, escozor, incapacidad para extraer un disco de su portada, aburrimiento y sueño. Hasta ahora, los Velvet Underground ha sido el grupo que más ha descrito a través de los sonidos los efectos de la droga. De Charlie Parker a Billie Holiday, de Ray Charles a John Coltrane, de Sid Vicious a Kurt Cobain, de Janis Joplin a Chet Baker, todos los géneros musicales han experimentado “el mono en la espalda”. Para Danny Whitten y Bruce Berry fue el vehículo hacia el más allá, de su gran amigo Neil Young recordamos la versión de luna de miel de Helpless en el pathos Cult The Last Waltz, dirigida por Martin Scorsese. En Wating for my man (Velvet Underground) Lou Reed canta: "26 dollars in my hand” y así John Lennon: "El pavo frío me hace correr”,  mientras Johnny Thunders (New York Dolls): "I'm living on a Chinese Rock/All my best things are in hock" (Chinese rock). Los Hüsker Dü se disolvieron a causa del problema, y ​​así decenas de otros grupos. Los Guns’Roses la homenajearon en Mr. Brownstone y los Rolling Stones en Sister Morphine. Es la droga más cortejada por los artistas.

LSD: alias dietilamida del ácido lisérgico, descubierto por Albert Hofmann en 1943 en Suiza, en los Laboratorios Farmacéuticos Sandoz. Se ingiere y se espera que "tome bien". Efectos: sensación de ser un marciano en calzoncillos, deseo de volar (lo tenía al tomarlo Robert Wyatt), aburrimiento. En ‘67, Eric Burdon de los Animals dice: "Dios y el amor son la misma cosa. Al principio sólo quería probar luego me descubrí por dentro”. En el ‘68, Brian Wilson de los Beach Boys exclama: "Con el LSD descubrí a Dios. Esa fue la experiencia más importante de mi vida”. Musicalmente es una droga relacionada con la contracultura, con la San Francisco del '67. Timothy Leary, Dick Alpert, Gary Snyder, Gerry Rubin y Owsley Stanley anuncian a los jóvenes que el LSD (siendo aún legal en el momento) es el máximo y los chicos se precipitan. Los Merry Pranksters de Ken Kasey adornan decenas de furgonetas y deambulan por los Estados Unidos promoviendo el ácido. Jimi Hendrix escribe: Purple Haze was in my brain/Purple Haze all around/ Purple Haze in my eyes, después de haber ingerido un ácido. Syd Barret deja su testamento lisérgico enThe Madcap Laughs. Grateful Dead, Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger Service, Chocolate Watch Band, Seeds, Pink Floyd, Beatles, en fin de todos están metidos en ácido. En la chamánica y psiquedelica Riders On The Storm, Jim Morrison viaja hacia el paraíso. Una droga generacional con su máximo éxito en los años sesenta.

Marihuana: se fuma en cigarrillos, en chillum, en pipas, etc., se bebe en infusiones como el café o el té, se come mezclada con galletas, con pasteles, en tortas, etc. Efectos: risa inmoderada, sensación de paz: ¿cómo estás?: cara de idiota sin respuesta, deseo de escuchar a Bob Dylan, el peor período, el de Slow train comin’ o incluso al Cat Stevens de Tea for the Tillerman y al inevitable Bob Marley. Clásico el colapso por abuso. En los años ‘50 el modern jazz fuma pot; en los ‘60 Bob Dylan es el profeta que adoctrina a los Beatles y los Rolling Stones, excepto a Charlie Watts, el baterista; en los ‘70 las estrellas del reggae fueron retratadas en la cubierta de los discos con sus cabellos rastas que ocultaba el "cañón" en la boca. Joe Strummer es un aficionado del género y como él miles de otros. Riesgo: extrema "dulzura interior", la cual puede conducir a escuchar música presumiblemente suave. Por eso James Taylor se ha convertido en rico y famoso. THC, ademas de ser el principio activo de la marihuana, es también un grupo heavy rock español de lo’80.

 Anfetamina: Drynamil o sea Corazones Púrpura (Purple Hearts), píldoras utilizadas por los mods en los años ‘60: fue retirada del mercado en el '64, después de una histérica campaña de prensa. Efectos: locuacidad, desordenado deseo de escuchar y escuchar de nuevo a My generation (The Who), insomnio, temblor y psicosis. Dexedrina: en el ambiente Dexys (de ahí los Midnight Runners), popular entre los mods de los años ‘60. Durophet: cápsulas estimulantes inventadas para tratar la obesidad y el alcoholismo, ya no está en el mercado. Popular entre los posthippy de los años ’70. Estilo de música asociado: David Bowie, Roxy Music, el Glam; en los Estados Unidos los New York Dolls y Stooges. Sulfato de anfetamina o Speed Billy de Billy Whizz, un personaje de dibujos animados que se mueve a toda velocidad. Es la anfetamina clásica. En el rock’n’roll Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Jackie Wilson, Little Richard, Pete Townshend, Small Faces, Sex Pistols, el mod revival Uk '79 y el grunge. La música siempre la agradece.

Cocaína: en la jerga "coke, Charlie, snow, etc.", es un estimulante natural, se inhala. El consumidor piensa ser la persona más aguda y despierta del mundo: tal vez por eso el Papa León XIII bebía el famoso Vino Mariani, elaborado con extractos de la hoja de coca. En el rock, JJ Cale canta: If your thing is gone and you want to ride on/Cocaine/Don't forget this fact/You can't get back/Cocaine/She don't lie; Eric Clapton y David Bowie han elogiado la sustancia. Terry Allen escribió Cocaine Cowboy, los Afterhours, en 1992 publicaron un disco: Cocaine Head; David Bowie, Lowell George (Little Feat), Jimmy Page y Gregg Allmann han creado música bajo la influencia de la droga. John Belushi la mezcló con heroína, creando el speedball, con consecuente sobredosis; Shannon Hoon elevó la dosis, sin retorno. Ninguno se ha vuelto genio gracias a ellas.

Hongos mágicos: drogas inventadas por la madre naturaleza, para las personas con ganas de descubrir la calidad artística real de bandas como Gong, Can y Faust. Los hongos se mastican, se fuman o se deshacen en algunas tisanas. Efectos: alucinaciones, náuseas, risa forzada, trance catatónico, danza desenfrenada...

Ecstasy: comprimidos o cápsulas sintéticas, es el viaje de la "generación rave". Pueden contener combinaciones de barbitúricos, heroína, LSD, anfetaminas, talco, etc. Es la droga de los ’90, de preferencia en las discotecas. Sostiene la cultura acid house.

Drogas pobres: inhalar la coccoina, histórico el "sniffin'glue" de los Ramones. Cáscaras de plátano: en los años ’60 quien no podía permitirse marihuana o algo similar recurría a fumar cáscaras de plátano contando en sus propiedades tóxicas, inexistentes. Aspirina y Coca-Cola: sobre todo en los ’60, los mods que no podían pagar las píldoras recurrían al ácido acetilsalicílico disuelto en una bebida carbonatada con efectos muy perjudiciales. Ingiriendo Reupnol disuelto con el champán Kurt Cobain desplazó trágicamente el nivel. Dodos: práctica generalizada en Inglaterra en la época punk. La ingestión de pastillas como la efedrina, ofrece la aparición de la taquicardia. No hay que olvidar el popper: se vende mayormente en los sexy shop, y sobre todo entre los gay, es aspirado en el momento del orgasmo para hacer irrepetible el momento. Música: aunque Donovan en Mellow Yellow canta: "Electrical banana Is bound to be the very next phase" no hay evidencia real de que se refería a las "cáscaras de banana".


En resumen, una historia de las "drogas" entre lo serio y el guiño, un juego, una manera de mantenerse dentro de los cambios generacionales del rock’n’roll propio como nos enseñaron grandes maestros como Lester Bangs, mencionado en la canción " It's the End of the World and We Know It" (1987) del grupo REM y en la canción "It's Not My Place" (1981) de la banda Ramones.

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Del blog ANARQUIACOCHABAMBA, 31/01/2017 

Sunday, September 17, 2017

Autorretrato o la novela universal

MAURICIO RODRÍGUEZ MEDRANO

"Santa Cruz es la mejor ciudad dentro de las posibles para vivir, no me quita el sueño vivir en otra parte del mundo. Una tipa con la que dormí me despachó en la madrugada a mi casa porque yo roncaba demasiado fuerte. Balbuceo a propósito para que la gente no me entienda y me pida que repita lo que dije”.

Saúl Montaño debería ser un Rolling Stone. O mejor: un integrante de AC/DC. Con una no-novela de pocas páginas traza un nuevo camino para la literatura boliviana. Y de paso golpea con el martillo de Thor a muchos autores (por ejemplo: Wilmer Urrelo [que aún no se desmarcó de Vargas Llosa, aunque escribe como los dioses]; por ejemplo: a Verónica Ormachea [que escribió una novela que bien podría titularse la "Lista de Schindler, en los Andes”]).

"Me siento atraído por las mujeres de brazos peludos. Frente a una decisión laboral o de conquista, me digo: qué haría Don Draper en mi lugar. Una mujer me dijo en el chat: "¿todas tus salidas te las escribe Woody Allen?” Un amigo me dijo: "ya no estamos en los noventa, deja atrás el cinismo y la ironía”. Durante varios meses ejercí de abogado sin tener licencia del Estado”.

Entonces ingresa a las grandes ligas con Autorretrato. Pero es engañoso: aunque diga que no es una novela, es una muy buena novela (como también dice Emmanuel Carrère, respecto a que no escribe novela, que no le interesa la ficción; a propósito, lean Limonov).

"No sé en qué momento me duermo cuando duermo. No colecciono nada. No sé dar primeros auxilios. Pido deseos a estrellas fugaces. No entiendo la poesía visual, además me parece un ejercicio estéril. No he gritado ningún gol. No hago regalos. No tengo discos en físico de ningún cantante o banda. He pensado que si estuviese en una guerra yo elegiría llevar heroicamente la bandera a campo través. Si estoy en contacto continuo con una persona adopto sus gestos y actitud. Me han dicho que no sé dar abrazos”.

Montaño tiene la capacidad de crear personajes profundos y no sólo tramas (nuestra literatura adolece de la creación de personajes memorables). Autorretrato es la creación, casi como en el jazz, de un personaje: el mismo Montaño. Irreverente, absurdo, cómico, triste, melancólico, a momentos odioso: este camireño da para más.

"Evito hablar con mis vecinos de barrio. Uso anteojos: diagnóstico del oftalmólogo: astigmatismo e hipermetropía, ojo izquierdo 1,25, ojo derecho 1,75. No sé si puedo prescindir de la literatura.

Asumo que mi primer síntoma de vejez, o de una conciencia de vejez, es reparar en el rostro lozano de jóvenes que encuentro en la calle. De comedias que he visto y que valga la pena mencionar: ‘Seinfeld’, ‘ArrestedDevelopment’, ‘FlyingCircus’, ‘CurbYourEnthusiasm’, ‘30 Rock’, ‘MarriedwithChildren’, ‘The Simpson’, ‘South Park’, ‘FamilyGuy’. Dramas: ‘TheWire’, ‘The Sopranos’, ‘MadMen’, ‘TheNight Off’, ‘True Detective’”.

Mario Vargas Llosa dijo en una conferencia que con los años aprendió a distinguir dos tipos de novelas: las universales, aunque te hablen de cosas muy particulares, como en el caso de Bovary, reflexionan sobre aspectos universales del ser humano. Luego están las novelas provinciales, las que en su particularidad no trascienden más allá (las que son polvo de olvido). Me atrevo a decir que Montaño está en la categoría de universales. 

"He visto cómo un vehículo atropelló a mi perro, quizás pude evitarlo, pero el segundo se me fue en pensar así: me quitaré una responsabilidad, e inmediatamente pensé en ‘BreakingBad’, en ‘Walter White’ dejando morir a la novia de JessePinkman. Yo enterré al perro en el patio de mi casa, le eché cemento a su cuerpo para que el cadáver no hediera”. 

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De LETRA SIETE (PÁGINA SIETE/La Paz), 17/09/2017 

AL- MAQHAA/DE CAFÉ EN CAFÉ POR EL MEDITERRÁNEO MUSULMÁN, de PABLO CEREZAL

DANIEL J. RODRÍGUEZ

Al-Maqhaa 
De café en café por el Mediterráneo musulmán

Pablo Cerezal
Madrid, 2017

Debe de ser difícil vivir siendo poesía. Difícil y hermoso. Y tal vez toda la existencia se argumente en el único basamento de un verso que ni siquiera llega a serlo –al menos en su concepción más ortodoxa–. Compleja tarea la de enfrentar lo cotidiano (niños, horarios, metros perdidos, facturas…) cuando la cabeza bulle, inevitablemente, palabras, frases y párrafos que por justicia debieran quedar reflejados en un blanco papel dispuesto a engrosar la lista de novedades de las librerías.

Los hay que viven así: son un compromiso franco con la palabra, son literatura. Y Pablo Cerezal, su vida, es el mayor de los experimentos vivos que conozco. Escribe una y otra vez sobre él, sobre sus recuerdos, porque son poesía, porque son palabra herida. Vida en prosa que tiende al verso.


Hace unos meses, el escritor madrileño entregó a la imprenta Breve historia del Circo (Ediciones Chamán, 2017), su tercer ‘diario’, que todavía descansa en la pila de pendientes esperando su momento. Semanas después, y con motivo de la celebración del evento madrileño Noches de Ramadán, el autor publica, de la mano del ilustrador Enrique Flores, Al-Maqhaa De café en café por el Mediterráneo musulmán, un libro de cariz periodístico, un largo reportaje sobre la historia del café y esos locales que tradicionalmente han albergado vida –literaria, cultural, artística, política e incluso contemplativa– a lo ancho y largo del Mediterráneo y a lo largo y ancho de la existencia.

El lector, en el inicio, podría pensar que el marcado carácter poético de la prosa de Cerezal no cabe en el repaso historiográfico que sirve como excusa del librito, pero ya se ha dicho: Pablo es un inevitable constructor de párrafos y aunque sí es cierto que en este pequeño experimento periodístico literario no se encuentra al Pablo Cerezal más egocéntrico –despojemos la palabra de la carga negativa de su acepción–, es inevitable que la genialidad del poeta/narrador/periodista se filtre, como el espeso café turco, por las hendiduras de las páginas.

Al-Maqhaa De café en café por el Mediterráneo musulmán es la historia del café y de los locales que lo han servido. Aséptica, objetiva –tanto como lo puede ser cualquier ejercicio periodístico–, pero sin que el autor deje de entrar y salir a escena: también él es cliente de los cafés, también se deja servir el humeante caldo, el negro trago amargo. En el libro, de apenas 70 páginas, se dan cita Jean Paul Sartre, Camus, Cheb Khaled, premios nobeles, flamencos de Granada y parte de la intelectualidad política y cultural que construyó Europa.

Conocemos, con Pablo, el origen de la bebida en la leyenda de un pastor que adquirió la dieta de sus cabras para descubrir por qué se sentían tan excitadas. Viajamos al ‘laboratorio’ de un hombre santo que, tras probar el amargo brebaje, lo tiró asqueado a las llamas, dando origen a la receta, que pasa por tostar el grano antes de molerlo. También nos sentamos junto a los existencialistas y escuchamos el cante jondo en la garganta de la Niña de los peines y comprendemos la necesidad del ritual del café musulmán: el local no es un espacio únicamente de ocio, sino que la reflexión; la charla relajada (que no tertulia) y la contemplación hacen que la vida merezca la pena.

Del parisino Le Procope al Hafa. De Trotsky al propio Pablo Cerezal. Pareciera que el mundo solo ha sido tal al borde porcelanoso de una taza de café.

“Ha de gustarte el sabor amargo y potente del café, su espesura de noche invertebrada, para degustar uno en su versión turca. La taza de ajada porcelana rebosa de espumarajos oxidados que parecieran huir de su vórtice, desde donde me contempla la negritud más absorbente. La estampa, con su premeditada ausencia de geometría –nada de corazones y florestas garabateados con crujiente espuma, como gustan actualmente las megafactorías del café adulterado–, ha ido depositándose hervor a hervor, en un proceso minucioso y certero”.
Pablo Cerezal

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De LA GALLA CIENCIA, 14/09/2017


Saturday, September 16, 2017

O fabuloso Ary Barroso ainda ecoa pelo planeta

TÁRIK DE SOUZA

Morto num domingo de Carnaval há 50 anos, quando o Império Serrano entrava na avenida com o enredo Aquarela Brasileira, o compositor Ary Barroso ainda ecoa sua música pelo planeta. A recém-editada antologia Sonzeira – Brasil Bam Bam Bam, do DJ e produtor franco-suíço Gilles Peterson, radialista da BBC londrina, incluiu o megaclássico do autor (creditado como Ary Barossa) Aquarela do Brasil, em releitura rouca e confidente de Elza Soares. Em lançamento avulso, no iTunes, a popstar sertaneja Paula Fernandes surfa nos eflúvios da Copa, num inédito duo póstumo com Frank Sinatra, em Brazil, a versão em inglês da composição, exportada na era Carmen Miranda da política da boa vizinhança com os ianques, aliados na Segunda Guerra Mundial.

Forjado no ufanismo do Estado Novo, esse eufórico samba exaltação desembarcou no bel canto de Francisco Alves em 1939, sob a opulenta orquestração de Radamés Gnattali, sincronizada com a ginga da percussão. Ocupava as duas faces de um single em 78 rotações, algo reservado apenas a óperas e composições eruditas, e tornou-se a música brasileira mais popular no exterior até o aparecimento da bossa-novista Garota de Ipanema, cujos autores, Tom Jobim e Vinicius de Moraes, sempre louvaram os méritos do antecessor.

Jobim fez uma regravação épica da Aquarela, de voz e piano elétrico, no álbum Stone Flower (1970). Vinicius tornou-se parceiro de Barroso (a quem saúda no Samba da Bênção) em quatro composições, entre elas Rancho das Namoradas (sucesso posterior com Nara Leão) e Mulata no Sapateado, relida por Mart’nália em 2002. Gladiador ortodoxo do samba, Barroso passou pelo crivo vanguardista da bossa. No primeiro disco, João Gilberto redimensionava os requebros de É Luxo Só Morena Boca de Ouro. No tropicalismo, Rogério Duprat reciclou Rio de Janeiro e Gal Costa prestou-lhe o álbum tributo Aquarela do Brasil (1980). O pictórico No Tabuleiro da Baiana reuniu o referido João e seus conterrâneos Gilberto Gil, Caetano Veloso e Maria Bethânia em faixa do disco Brasil(1981).

Não foi por acaso. Mineiro de Ubá, Ary Evangelista Barroso antecedeu o local Dorival Caymmi, ainda em 1931, na entronização mítica do cenário descrito em Bahia (Baiana tem mandinga/tem feitiço/eu sou da Bahia e mereço um sacrifício). E seguiu por Nega BaianaBatuque (Na Bahia Tem), Terra de Iaiá, Quando Penso na Bahia, Na Baixa do Sapateiro e a hiperbólica Faixa de Cetim (Bahia, terra de luz e amor/ foi lá onde nasceu/Nosso Senhor).

Sua produção caudalosa, vincada de obras-primas, pode ser compulsada na caixa de 20 CDs Brasil Brasileiro, que reúne 316 gravações originais de suas composições, de 1928 a registros póstumos de 2006, resultado de 12 anos de trabalho do pesquisador Omar Jubram, o mesmo dos sete volumes do monumental Noel pela Primeira Vez (2000). Múltiplas faces de Barroso emergem do roteiro. Pianista e líder de orquestra, escolado na carpintaria cênica do teatro de revista (Vamos Deixar de Intimidade, Tu Quer Tomá Meu Home, O Amor Vem Quando a Gente Não Espera, É do Balacobaco), um dos artífices da trilha sonora da era do rádio (Camisa Amarela, Os Quindins de Iaiá, Três Lágrimas, Pra Machucar Meu Coração), atuante no cinema e depois na tevê, perpetrou, segundo a classificação de gêneros impressos nos rótulos dos discos, 165 sambas, 68 marchas, 18 sambas-canções, 14 canções, 10 valsas e 5 choros, entre outros estilos. Foi colunista e um passional locutor esportivo, torcedor fanático do Flamengo, capaz de trinar uma gaitinha nos gols de seu time e omitir os do adversário.

Irritadiço apresentador do programa Calouros em Desfile, emoldurado pelos óculos de hastes grossas e o bigodinho triangular, Barroso com frequência mandava gongar os concorrentes. Na caixa, há uma amostra do programa transmitido pela Rádio Tupi, do Rio, numa edição de dezembro de 1946, em que um calouro imita animais e é ironizado por ele. Entre outras curiosidades da compilação está o jingle de propaganda do Chope em Garrafa, da cervejaria Brahma, em parceria com o poeta Bastos Tigre, gravado por Orlando Silva, sucesso no Carnaval de 1935.

Para o laboratório Fandorine ele criou Despacho, um samba inacabado, a ser completado pelos ouvintes, num prenúncio da futura interatividade das comunicações. Vereador pela União Democrática Nacional (UDN), eleito em 1946, Barroso cerrou fileiras com os 18 integrantes do Partido Comunista, então na legalidade, liderados por Aparício Torelly, o humorista Barão de Itararé, contra o colega de bancada Carlos Lacerda, adversário da construção do Estádio do Maracanã, na Copa de 1950, para a qual endereçou o samba O Brasil Há de Ganhar, gravado por Linda Batista. Outra faixa traz a marchinha escrita para o candidato udenista à Presidência, em 1960, Jânio Quadros (Quem é que vai recuperar esse país?/quem é que vai fazer o povo mais feliz?), cuja letra soa sarcástica após os desdobramentos nefastos de sua renúncia.

Criador inquieto, Barroso inicialmente seguiu o cordão dos sambas amaxixados do início do século, mas logo, no estupendo Faceira, na voz de Silvio Caldas (1931), introduziu a síncopa batuqueira que o caracterizaria, sem prejuízo de lépidas marchinhas como a provocadora Dá Nela (com Francisco Alves, em 1930) e a atrevida  Eu Dei (Carmen Miranda, 1937). O compositor fustigou a questão racial brasileira de diversas maneiras. Do humor insidioso de Boneca de Piche à teatral Cena de Senzala, a aguda Negra Também É Gente e a áspera Terra Seca (o nego tá moiado de suó/ trabalha, trabalha, nego!/ as mãos do nego tão que é calo só), regravada de Jair Rodrigues a Wilson Simonal.

A desiludida Caco Velho (a vida é essa/é um segundo que se esvai depressa) acabou nomeando um de seus intérpretes, o gaúcho Mateus Nunes. Lançada em disco por Carmen Miranda (1934), a parceria com Luis Peixoto Na Batucada da Vida, da revista musical Há uma Forte Corrente..., ganhou releitura à flor da pele de uma diva posterior, Elis Regina, exatos 40 anos depois. O protesto precursor Falta um Zero no Meu Ordenado, com Francisco Alves, em 1948, foi parar na voz de Jards Macalé, no songbook dedicado à sua obra, produzido por Almir Chediak, em 1995.

Autor do clássico samba-canção, em parceria com Lamartine Babo, No Rancho Fundo (regravado até pela dupla Chitãozinho & Xororó), Barroso indispôs-se com a influência do bolero caribenho no gênero brasileiro, nos anos 50. Mesmo assim, disparou no alvo da nova tendência os virais Risque (Aurora Miranda, 1952), Folha Morta (Dalva de Oliveira, 1953) e Ocultei (Elizeth Cardoso, 1954). Mordaz até o fim, acamado pela cirrose que o vitimaria, ligou do hospital para o jornalista e letrista David Nasser, despedindo-se, porque ia morrer, conta Sérgio Cabral, na biografia No Tempo de Ary Barroso. “Como sabe?”, perguntou o outro. “Estão tocando minhas músicas no rádio”, fuzilou.

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De CARTA CAPITAL, 02/09/2014


Espíritu contra espíritu

JORGE MUZAM

La ola polar me atacó con fuerza, como un joven ciprés botado de raíz con un soplo de escarcha. Hoy soy solo una mente en formol, al estilo Futurama. Explotar sería suicida y esta fuera de mis protocolos de perduración. Quiero avanzar en La marcha Radetzky. Lo empezamos ayer tarde, mientras el viento de junio barría las últimas hojas de encino. Trotta no es distinto a los otros personajes de Joseph Roth. Vive en un mundo hostil, que muta a cada instante, que desconoce: "Sentíase como condenado de por vida a avanzar sobre un suelo resbaladizo metido en unas botas que no eran las suyas, perseguido por el secreteo de los demás y siempre recibido con recelo. Su abuelo había sido un aldeano con poca tierra, y su padre, suboficial de cuentas y más tarde gendarme en los territorios fronterizos del sur del reino. Desde que había perdido un ojo en un enfrentamiento con contrabandistas bosnios vivía como inválido del ejército y guardián del parque del palacio de Laxenburg, daba de comer a los cisnes, recortaba los setos, en primavera protegía los codesos de los ladrones, más tarde los saúcos, y en las noches tibias ahuyentaba a los enamorados, que no tenían dónde ir, de los oscuros y acogedores bancos". 

Me levanto a darle de comer a los perros. Se muestran tan alegres como hambrientos. El frío los consume, los enflaquece, les agota las baterías con que le ladran a las sombras.

Tuesto un pan en la cocinilla. No tengo hambre. Lorena lo toma para ella. Calienta una leche. Le agrega café. Sube mi fiebre y mi ansiedad por tener tantos libros inéditos. El tiempo pasa y nada se resuelve. Pero a un escritor no le corresponde publicar sus libros. Basta con que los escriba. Creo que fueron palabras de Borges. Lo leí anoche, en voz alta, con la chimenea a full. La madrugada fue un manto de niebla espesa, ventanales humedecidos y ciruelos desnudos como espantacucos en disolución. Se trataba del prólogo de una antología de cuentos de 1933. Borges imponía a Chesterton en primera fila. Cuento policial sobre un asesinato sin motivo económico aparente, con espejos distractores y sombras de pavos reales. Una cena con distinguidos comensales curtidos en el arte de eludir responsabilidades. Se nos acabó la leña y nos quedamos a medio camino, sin saber la solución del entuerto. 

No encuentro el archivo de Chesterton. Tengo el computador equivocado. Nuevamente viento polar. Estrellas fulgurantes. Camionetas raudas. Hierve la tetera negra. Mate gastado. Mi holograma en la ventana. Espíritu contra espíritu. Ramajes que golpean el techo. Fiebre  en ascenso. Delirio joyceano, archivos sin nombres, Calvert Casey por accidente:"Pensé en los inmensos osarios del mundo que se convierten en polvo que el aire dispersa y nosotros respiramos, y pensé en el 4 de mayo de 1894 y en un día del 328 a.C. y en todos los millones de seres humanos que vivían en ese momento y hacían el amor y desfloraban vírgenes y apuñalaban a un hermano y se masturbaban y comían miel y se iban a guerras, y de cuyas vidas no queda nada, nada, nada..." 

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De CUADERNOS DE LA IRA (blog del autor), 16/06/2016