Friday, November 24, 2017

El fútbol y sus profetas rebeldes y libertarios

MAURIZIO BAGATIN

“El futbol es el arte de comprimir la historia universal en 90 minutos” -George Bernard Shaw-

“La pelota es como una mujer, ama las caricias” -Eric Cantona-

“Cada vez que un chico patea algo en una calle, allí empieza la historia del fútbol”  -Jorge Luis Borges-

Una religión en busca de un dios, esta definición que puede desorientar a moros y a cristianos, no puede lograrlo con los chicos nacidos después de la llegada de la tele: pero una larga mirada hacia atrás nos conduce en la China del XI siglo antes de Cristo, durante la dinastía Han, con el nombre Tsu-chu se practicaba un deporte con una pelota rellenada de plumas o de cabellos de mujer, el juego consistía en meter solamente con el uso de los pies la pelota adentro de una arco hecho de cañas de bambú: durante la dinastía Han era considerada una actividad física fundamental. Todas las grandes civilizaciones empezaron a popularizar el deporte jugado con la pelota. Seiscientos años más tarde que en la China, en Japón se jugaba un deporte similar, llamado Kemari, la mayor diferencia con el fútbol moderno es que la pelota no debía tocar el suelo. Los aztecas, por ejemplo, se dice que practicaban el Tlachtli, una mezcla entre tenis, fútbol y baloncesto en el que se prohibía el uso de las manos y los pies y el capitán del equipo derrotado era sacrificado. Para el pueblo azteca, el Tlachtli era una actividad de gran importancia y lo demuestra principalmente la localización del terreno de juego, normalmente situado en el terreno sagrado, ya que el juego tenía una finalidad religiosa. Además de ser un ritual, su importancia se ampliaba al terreno político y el económico. Noticias de una actividad lúdica ejercida con una pelota nos conduce a los poemas homéricos, los griegos practicaban un juego llamado Sferomachia, deporte que con el tiempo fue adoptado por los legionarios romanos, transformándolo en un método de entrenamiento para los guerreros: el Harpastum, literalmente rasgar con fuerza, se jugaba en canchas arenosas, por dos equipos con igual número de jugadores, con una pelota rellenada de pieles o de trapos, el fin era llevar la pelota más allá del borde de la cancha adversaria. Este deporte tuvo un gran suceso entre los legionarios que lo difundieron en varias zonas del Imperio Romano. En Florencia se jugaba lo que hoy conocemos como el Calcio Storico Fiorentino: en una cancha rectangular rellenada de arena, durante cincuenta minutos veintisiete “carcianti” por cada equipo se desafiaban como antecesores de un deporte de caballeros jugado por hooligans. El prototipo del fútbol, como lo conocemos hoy, nació el 24 de octubre del 1857 con la fundación del Sheffield Football Club, el club de fútbol más antiguo que aún participa en la Northern Premier League Division One South, de Inglaterra. Pero fue John Alexander Brodie, un ingeniero civil, a darle en el 1889 el toque futbolístico, eliminando su matriz rugbística. Su visión modernizadora, le permitió la introducción de las mallas, y cambió para siempre el sabor de anotar un gol, absolutamente normal hoy pero profundamente revolucionario a la época. Desde aquella final de la FA Cup del 21 marzo del 1891, jugada en el Oval de Londres, el fútbol inició su irrefrenable trayectoria de una religión en busca de un dios.

Y aunque al horizonte no veamos ningún Olimpo digno de una poesía, a veces fanática y a veces inocente, a veces codiciosa y a veces parsimoniosa, muchos profetas rebeldes y libertarios han entusiasmado, han hecho delirar, reír y llorar a millones de fieles del deporte más popular en el mundo.

No sé imaginar un jugador excéntrico de Tsu-chu, uno lleno de fantasía que jugara Kemari o  Tlachtli, un griego armonioso que jugaba a la Sferomachia o un legionario que deliciaba el público que asistía a los interminable partidos de Harpastum… hasta donde la memoria alcanza memoria, recuerdo los fabulosos dribbling de Garrincha, llamado el pajarillo Mané, que embriagaba los adversarios con una elegancia chocante: él se tomaría luego toda la cachaza necesaria para ahogar toda la tristeza y cantarle a la vida toda la prosa que la sola cancha de fútbol no pudo ofrecerle, como un samba, para la sola esperanza de un día no ser más triste.

Y George Best, el irlandés del norte, que fue el quinto Beatle, excéntrico goleador en las canchas inglesas y The Best entre rubias y alcohol, gastándose todo el dinero y el futuro, pero deleitando los fans de la fantasía y del buen juego con su acrobático paralelismo entre sus jugadas y su vida. Ganó emblemáticamente el Balón de Oro en 1968, el año de las revueltas estudiantiles, y su refrain más famoso fue: “si el fútbol es arte, entonces soy un artista.” Existen dos maneras para recordar a George Best, la primera os causará ira, remordimiento y dolor por no haber visto a este inmenso jugador exprimir todo su formidable e inalcanzable talento, la segunda os donará alegría, un increíble estado de éxtasis y el privilegio de haber podido admirar uno de los más grandes artistas deportivos jamás aparecidos en el planeta, así un gruñón periodista deportivo quiso homenajear al joker irlandés.

Omar Sivori, sangre y arena, azúcar y cicuta del futbol, era el cabezón, en Argentina con Maschio y Angelillo formaba el trio de los ángeles con la cara sucia, que ganó el Sudamericano del ’57, conquistó Nápoles antes de la otra cara sucia, Diego Armando Maradona, en la Vecchia Signora con Boniperti y John Charles (el único que con un cachetazo lograba calmar sus turbulentos excesos…) formó el trío mágico y aunque no podía ser la imagen del equipo, con sus jugadas pícaras (fue uno de los inventores del túnel: el caño), un poco artista y un poco diablo, divertía plebe y aristocracia: amable hasta la suavidad, después de algunos segundos se ponía hasta brutal. Jugó el Mundial de Chile de 1962 pero se cuenta que no quiso jugar la Batalla de Santiago, debido a la fuerte tensión que adentro del estadio se había creado ya antes del partido; ganó el Balón de oro en 1961.

Para Johann Cruyff la calidad sin resultados es inútil y los resultados sin calidad son aburridos. Cruyff, el Ajax y la Holanda de Rinus Michels a final de los años sesenta revolucionaron el fútbol, y será una revolución también estética: la feliz síntesis de individualismo y colectividad llega a parecerse a una anarquía organizada, porque para volverse verdaderamente revolucionaria, la anarquía necesita de una racionalización, debe organizarse e disciplinarse para ser eficaz, esta revolución se llamará Totalvoebal, el fútbol total. Y si Michels fue la mente visionaria, Cruyff se hizo profeta de esta revolución. El muchacho de Ámsterdam, siempre contra toda forma de abusos, de mezquindad y de falta de belleza, encantó el público de un equipo fundado en un barrio popular de la ciudad de los países bajos, el Ajax y con el equipo nacional formó parte de la naranja mecánica, jugando una final de un mundial en el ’74 y rechazando la participación en el mundial del ’78 porque Argentina estaba bajo una dictadura militar. Todo su esprit libre logró exportarlo al Barcelona, ciudad ideal para plasmar calidad y resultados, y ciudad que lo adoptó enteramente: su hijo ya tenía nombre antes de haber nacido y este nombre era Jordi, el nombre catalán más popular, pero en aquellos años el dictador Franco era aún vivo y estaba prohibido bautizar con aquel nombre en la España franquista, entonces Johan llevó su esposa a dar a la luz su hijo en Ámsterdam, allí fue bautizado con el nombre catalán de Jordi. Otro resultado de calidad del profeta del gol.

Lo llamaban el George Best italiano, el caballo loco, Zigo-gol, Gianfranco Zigoni debutó con la Juventus cuando tenía 17 años y de esta experiencia lamenta solamente el haberse cortado los cabellos, una melena absolutamente prohibida en aquello tiempos para los que eran jugadores del equipo de los Agnelli; el rebelde con un corazón grande se presentaba a los entrenamientos con un tabarro de piel y con una pistola acomodada en los jeans, en la noche tomaba su Porsche y se iba a escuchar a Piero Ciampi, la voz más anárquica de aquella época: whisky y puerilidades, libertad y revolución eran sus sueños y sus acciones diarias. Soñaba con morir en una cancha de fútbol con la camiseta del Hellas Verona, se imaginaba el sensacionalismo en los periódicos, la recolección de firmas para cambiar el nombre del estadio de la ciudad de Romeo y Julieta… después de un Juventus-Real Madrid, el defensa madrileño Santamaría, que salió enloquecido por las jugadas del nº 11 juventino, dijo a la prensa que este demonio es mejor que el negro, refiriéndose nada menos que a Pelé. Con más de setenta años enseña fútbol a los chicos de su ciudad natal, la Opitergium (la actual Oderzo) fundada por los romanos.

“Questa non è una fiaba per bambini, è una storia vera da matti”.  “Ma nulla cambierei, nemmeno l’ombra di una virgola”. (Esta no es una fábula para niños, es una verdadera historia de locos. Pero no cambiaría ni la sombra de una coma) es la poesía que Ezio Vendrame mas adora, es de Federico Tavan, un poeta un poco maldito y un poco soñador… y él un poeta del fútbol, un pasoliniano (nació en la misma Casarsa della Delizia de la infancia del Poeta) amante del vino y de las mujeres: eros y patear la pelota fueron el escape y el refugio a una infancia hecha de soledad (fue dejado por sus padres en un orfanato a la edad de seis años) hambre y miedo. Su espíritu al salir del orfanato se entregó totalmente al fútbol, pero fue con su primera experiencia profesional, en una ciudad con mujeres increíbles y generosas, que se preguntó si esta era la primera división… todo lo que muchos consideraban errores, han sido las cosas más maravillosas de sus vida. “Mi casa se parecía a un reparto de ginecología: las visitas empezaban a las 9 a.m. con la señora Giuliana, a las 11 llegaría Carla, a las 14 p.m la amiga Lella, a las 6 de la tarde era la hora de la belle de jour Fernanda, para terminar a las 22 con la novedad  de la semana. No me pregunten cuantos goles metí aquel año, pero aunque no se encuentren datos en ningún almanaque futbolístico, aquel año fui el máximo goleador”. Durante un Vicenza-Milán le hizo un caño a Gianni Rivera, el Abatino y el más amado por los hinchas del equipo lombardo, a lo cual pidió ser sustituido, el entrenador asustado por un eventual infortunio le preguntó que le había ocurrido, el friulano le contestó diciéndole que si le hizo un túnel al más grande jugador italiano del momento, valía la pena ser sustituido. Por la Navidad de un campeonato en los años ochenta, a los jugadores de la Sanvitese, equipo que estaba entrenando, regaló una confección de preservativos: a sus épocas el sida no existía y que era mejor usarlos que dejar la vida… o un huérfano.

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De SOCIEDAD DE AMIGOS CONTRA EL ESTADO, 07/03/2017


Fotografía: Gianfranco Zigoni

Thursday, November 23, 2017

El sol y la luna dicen lo suyo

JORGE MUZAM

Avanza mayo con patios alfombrados de hojas a medio podrir. La primera luz deja entrever la helada blancuzca sobre la hierba. Los troncos están resbalosos y lo que no alcanzó a congelarse embarra los pies y moja los tobillos. El cielo se torna intensamente azul antes de que el primer rayo solar traspase la cumbre de la montaña más baja.  Las manzanas siguen cayendo. Y las nueces. Y los membrillos. Los remanentes de uva negra son engullidos por los zorzales y las granadas bajas son desmembradas a picotazos por las gallinas. Hay desnudez progresiva de álamos, hojas amarillas planeando su fuga, plataneros imbuidos en Gustav Klimt. El frío matinal entumece manos y mejillas. Se atizan las brasas sobrevivientes de la noche anterior. Tablones húmedos, pinos astillosos, restos de un ciruelo que feneció de vejez o tristeza.

Jueves o viernes. Ocho o nueve de la mañana. Se descarga el celular y los calendarios de las paredes pueden ser de hace dos décadas. El tiempo en la montaña es un asunto sin importancia. El sol y la luna dicen lo suyo y eso basta para empinarse una chupilca que hace corcovear el ánimo. 

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De CUADERNOS DE LA IRA, 11/05/2017


Indro Montanelli, periodista de la historia

TULIO ELÍ CHINCHILLA

Cuando Silvio Berlusconi, Financiador de Il Giornale, incursionó en la política, el veterano Indro Montanelli renunció a este periódico, que había fundado como prensa centrada en la opinión.

A Montanelli se le conoce como el maestro del periodismo italiano del Siglo XX (ganó el Príncipe de Asturias a la Comunicación, 1996). El mundo intelectual lo valora por su ejercicio de reportear, como lo haría el más ameno corresponsal, las historias de Grecia, Roma y la Edad Media en forma vibrante, divertida y actual, pero sin sacrificar rigor y profundidad.

Permaneció fiel a su talante moral: había empezado como reportero “de la calle” durante el gobierno de Mussolini, pero su resistencia a congratularse con el Duce y doblegarse a los intereses alemanes le acarreó la pena capital, de la que logró escaparse con la colaboración de un jerarca católico. En seguida cubrió la Guerra Civil española como amigo del bando republicano, debiendo proteger a comunistas prófugos del peligro franquista. Sin embargo, más tarde sería el cronista solidario de la insurrección anticomunista húngara (1956) y de la libertaria Primavera de Praga. En 1977 fue baleado por las Brigadas Rojas, pero, con nobleza, visitó a sus victimarios en el lugar de reclusión para estrecharles la mano y pedir que fueran indultados. Al final, rechazó el cargo de senador vitalicio que le ofreciera el presidente Cossiga.

Sus entrevistas y reportajes a grandes personajes fueron tan vívidos e impactantes, que inspiraron películas galardonadas (León Dorado de Venecia y nominación al Oscar). Con discreción y respeto (sin necesidad de cebar la curiosidad morbosa), el libro Personajes nos acerca a la mejor semblanza de Salvador Dalí mediante tres páginas descriptivas desde la perspectiva de Federico García Lorca, el entrañable amigo.

Su pluma jocosa hace sonreír cuando, por ejemplo, caracteriza a los atenienses como “las lenguas más viperinas del mundo clásico”. Al describir al misógino Hesíodo dice: “Según él, fue una mujer quien trajo todos los males a los hombres, que hasta aquel momento habían gozado de paz, salud y prosperidad: Pandora. Y entre líneas da a entender que, rascando un poco, se encuentra una Pandora detrás de cada mujer. De esto muchos críticos han deducido que debió haber sido soltero. Nosotros creemos, en cambio, que cosas semejantes sólo pueden escribirlas los casados”.

Indro Montanelli, escéptico y pesimista, se autodefinió como un “anarco-conservador”; un liberal-conservador, comprensivo de la eutanasia, crítico de Berlusconi y cuyo llamativo vaticinio fue: “Creo que la izquierda, como fuerza política, está bastante degradada. Pero, en compensación, enarbola una bandera que tarde o temprano volverá a encontrar un ejército”.

Aunque la Ley 918 de 2004 (re-promulgada como Ley 1016 de 2006) haya fijado como día del periodista el 4 de agosto, el mes de febrero es buena ocasión para rendir tributo a Indro, cuyo oficio fue: “hacer la historia del presente” (como diría Foucault en Vigilar y castigar) y hacerle buena corresponsalía a la Historia.

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De EL ESPECTADOR, 23/11/2012


Bolivia: un año en la cárcel por 35 gramos de marihuana

MARÍA JOSÉ FERREL SOLAR

Mariel salió de casa en el barrio de San Pedro de la ciudad de La Paz, Bolivia, para inscribirse al curso de postgrado universitario sin saber que pasaría un año y un mes para volver a dormir en su cama.  Esa mañana fue retenida con 10 cigarrillos de marihuana (35 gramos) en su cartera. Policías vestidos de civil la siguieron después de que la joven les compartiera dos porros a unos amigos con quienes se encontró en la calle.

Los policías la llevaron a celdas de El Alto después de dar vueltas en su patrulla durante dos horas por diferentes zonas de la ciudad; luego la trasladaron a celdas judiciales donde pasó su primera noche. Fue juzgada al día siguiente por incumplimiento al artículo 48, relativo al suministro de narcóticos, de la Ley del Régimen de la Coca y Sustancias controladas de Bolivia, más conocida como “Ley 1008”.

A cinco horas de la detención, el abogado contactado por  Simón, pareja de Mariel y único nexo con el exterior, le informó la situación: para poder salir rápido en libertad primaba el acceso a recursos económicos para “agilizar” (eufemismo típico para la micro-corrupción en Bolivia) los procesos correspondientes.

“Ha sido difícil porque no teníamos mucha plata. Tenía que estar todos los días ahí, insistiendo, preguntando para que por lo menos en el juzgado vean interés. En ese proceso ya haces conocidos y se mueve (el trámite). Me parece que sin plata y sin perseverancia el caso hubiera tardado mucho más”, dice Simón.

Para poder ser juzgada en libertad, Mariel debía presentar en el transcurso de 48 horas tres documentos legalizados de residencia, trabajo y estudio. Imposible si no se “agilizaba” su solicitud.

El juez dictaminó reclusión preventiva contra Mariel por “peligro de fuga” y la envió al penal de mujeres de Obrajes en La Paz hasta que “los peritos” del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) presentaran pruebas de que en efecto era consumidora.

El “peritaje” fue realizado después de cuatro meses de detención. A Mariel le extrajeron pruebas de sangre, orina y cabello. La mujer pasó Navidad, Año Nuevo y su cumpleaños tras las rejas. Para probar judicialmente que solo era consumidora y no traficante, tuvo que pagar altas sumas de dinero que la llevaron a endeudarse. Ya excarcelada, Mariel dice que no ha vuelto a fumar marihuana y que vive en constante estado de paranoia: evita cruzarse con cualquier policía que encuentra en las calles.

“No quiero decepcionar a mi familia que tuvo que hacer muchos sacrificios por mí, realizaron hasta una kermesse para conseguir el dinero para todo el proceso penal. No tengo ni encendedor en mi cartera”, dice Mariel, que esperó nueve meses más debido a la retardación de justicia en Bolivia.

Como muchos detenidos por la Ley 1008, Mariel nunca realizó una denuncia ante los juzgados de corrupción ni ante el Ministerio de Transparencia, organismos encargados de dar seguimiento a los casos de extorsión en el sistema penal.

“No quiero hablar sobre la corrupción de la policía, ni de los juzgados, pero por ejemplo la mañana antes de mi primera audiencia judicial, la policía de civil que estaba en mi detención me dijo que si afirmaba –cuando el juez pregunte- que no habían vulnerado mis derechos –cosa que hicieron constantemente en mi detención- ella no presentaría mi celular como prueba en el juicio ya que en él había memes de marihuana en el álbum de fotos”.

Cuando finalmente se las programaban, las audiencias de Mariel nunca se concretaban: eran suspendidas porque el fiscal llegaba tarde, porque el juez no había sido notificado, porque había una marcha en las inmediaciones del juzgado, porque llegaron las vacaciones judiciales o porque era feriado de carnaval.

“Aquí no hay justicia. Estuve día tras día viendo el caso. Si no, se olvidan. El trato es una mierda, siempre hay excusas. Tu caso no avanza nunca a no ser que metas plata”, dice Simón, que admite haber realizado algunos aportes “simbólicos” para que empiece a moverse el proceso. “Hasta les llevaba salteñas y refrescos (al juzgado), ahí ya me querían, y finalmente veíamos avance. Con la Policía, (sucedía) lo mismo”.

La 1008, los consumidores y el microtráfico
Según la Dirección de Régimen Penitenciario en Bolivia un 68% del total de la población privada de libertad no tiene sentencia. La problemática de retardación de justicia y corrupción en Bolivia es tan grave que llevó en 2015 a la creación de la Asociación Nacional de Víctimas de la Injusticia y Corrupción.

Desde Oruro, una de las ciudades del llamado eje troncal boliviano, han sumado 5000 miembros, que se encargan de asesorar y ejercer control social sobre denuncias en contra de jueces, fiscales e incluso autoridades policiales que estarían cometiendo delitos contra la ciudadanía.

La apelación de Mariel fue aceptada y recibió una sentencia de tres meses en un centro de rehabilitación. Allí fue diagnosticada con una severa depresión, pero ningún problema de consumo de drogas.

Según los informes de entidades que trabajan en políticas públicas y problemas relacionados a sustancias controladas y poblaciones vulnerables en Bolivia, una de las peores situaciones que vive un usuario recreativo de marihuana es el duro trauma psicológico del proceso y la criminalización de los jóvenes.

A 30 años de su creación, la ley 1008 no especifica un gramaje mínimo, ni distinción entre estupefacientes. Además, debido a la ambigüedad de la redacción de sus artículos – “la cantidad mínima para consumo personal inmediato será determinada previo dictamen de dos especialistas”- se registran penas desproporcionales, yendo de tres a doce años de cárcel.

La desproporcionalidad de las penas fue cuestionada en 2016 por diversos organismos. Entre ellos la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que a través de su portavoz Antonino di Leo recomendó a Bolivia penas proporcionales y alternativas al encarcelamiento para mujeres que comenten delitos menores de drogas, alegando que es una ley “draconiana y punitiva” que se ensaña con los eslabones más pobres de la cadena del narcotráfico, incrementa la pobreza, atenta contra los derechos humanos y vulnera a la población frente al delito.

Bolivia tiene datos alarmantes de desproporcionalidad de penas por microtráfico. Según el último informe de la Dirección General de Régimen Penitenciario, en el país existen tres veces más reclusas mujeres por delitos vinculados a narcóticos que el promedio global: esto quiere decir que un 39% de las mujeres privadas de libertad son mujeres que incurrieron en actos relacionados con la Ley 1008. De un total de 1.157 mujeres privadas de libertad, 448 están recluidas por delitos relacionados al narcotráfico.

Las campañas de prevención en el país se limitan al slogan “Di no a las drogas”. Por ejemplo, la campaña del Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico de Drogas, bajo el lema “Hagamos bien las cosas”, promueve el fortalecimiento de lazos familiares y valores en la juventud, pero no brinda información sobre problemáticas de consumo de drogas.

La Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el problema mundial de las drogas (UNGASS) presentaron resoluciones, firmadas por Bolivia, donde debaten el cambio de políticas de drogas desde una perspectiva de salud y no securitista.

En cuanto a la región, Uruguay y México, están a la cabeza de las iniciativas recreativas. Colombia y Chile son punta de lanza en iniciativas medicinales y científicas.

En diciembre de 2016 el Ministerio de Gobierno, a través de su máxima autoridad, el ministro Carlos Romero, presentó ante una comisión de la Asamblea Legislativa su Anteproyecto para la modificación de la Ley 1008.

“El tema del gramaje lo dejamos a la definición de una norma técnica que seguramente responderá a parámetros técnico-científicos”, apuntó Romero, añadiendo que la nueva ley busca hacer una diferenciación entre los eslabones más débiles de la cadena de la droga y el gran narcotráfico.

En la misma semana de la presentación de este ante proyecto de Ley, el Ministerio Público informó sobre la sentencia de 12 años de cárcel para María R. por llevar 13 gramos de cocaína en sus bolsillos y ocho años para José A.B, con  21 gramos de marihuana.

*Esta nota fue escrita en el marco de la Beca Cosecha Roja. Fue publicada también en Páginasiete. Las fotos son gentiliza de Juan Gabriel Estellano.

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De COSECHA ROJA, 13/02/2017


Elección y plebiscito

HUÁSCAR SANDOVAL BAUER

El próximo 3 de diciembre es un día crucial para la democracia boliviana. Sin ánimo de dramatizar, ya que últimamente estamos viviendo muchos momentos cruciales, los bolivianos nos jugamos algunas cosas importantes. Si las primeras elecciones judiciales fueron un fiasco para el gobierno, estas no le van a la zaga, con el aditamento de que se están convirtiendo en un plebiscito que medirá el grado de credibilidad y legitimidad de Evo Morales y su gobierno.

La pretensión de Morales de perpetuarse en el poder, desconociendo la voluntad popular y pasándose por el forro la Constitución Política del Estado, nos ha llevado a esta situación. El gobierno del MAS, que en un principio parecía tener las cosas claras, aunque ilegales, pero claras, hoy parece un borracho con muyumuyu. A pesar de las puteadas del “jefazo”, los “hermanos plurinacionales” no dan pie con bola.

No voy a decir nada más de la elección de magistrados en sí misma, todos conocemos las consecuencias de tan “genial innovación” de los ideólogos del “proceso”. Lo importante es que los bolivianos, en esta ocasión, le digamos al gobierno que estamos hasta los cojones de la impostura, la mentira, la corrupción, la ineptitud, la prepotencia, la soberbia sin grandeza de esta tropa de canallas sinvergüenzas encaramada en el poder.

Las pocas semanas que faltan para la elección, no les quepa la menor duda, estarán llenas de cortinas de humo creadas por el gobierno y sus estrategas; es más, ya empezaron. Las sentencias del Tribunal Constitucional. La guerra del Twitter. Las infaltables denuncias contra el malvado imperio que conspira, junto a políticos de oposición, para frustrar los humanos deseos del “Divino”, violando su derecho a la gloria eterna en el altar de la patria. Veremos con que intentan sorprendernos más adelante.

El implacable e inmisericorde bombardeo mediático de propaganda gubernamental, al que nos vemos sometidos cotidianamente los ciudadanos, no será suficiente para arreglar la abollada figura del “líder”, esa ya no la arregla ni el mejor chapero.

¿Es el voto nulo anti-democrático? De ninguna manera, es un derecho constitucional, una forma de protestar y de quitarle legitimidad a un proceso lleno de chanchullos y de vicios desde sus inicios. También es una advertencia de que la paciencia y la tolerancia del pueblo tiene un límite, y en algunos casos ya se ha sobrepasado ese límite. Así que es mejor que el “insustituible” vaya pensando en ser sustituido, si no quiere terminar como alguno de sus amiguetes. ¡Tras las rejas!

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De INMEDIACIONES, 16/11/2017

Wednesday, November 22, 2017

CANGAPOL ATACA BUENOS AIRES

TOMÁS FALKNER

“Los caciques Cancapol y su hijo Cangapol, son unos pequeños soberanos de los demás. Cuando declaran la guerra se juntan inmediatamente con los Chuchuheches, Tehuelches y Guilliches, y con los Peguenches, que viven más al sur, poco más debajo de Valdivia.

Por sí mismos son pocos en número, teniendo gran dificultad en levantar 300 hombres capaces de tomar las armas, por causa de las viruelas, que redujeron el número de los Checheheches, y porque habiéndose juntado y pasado en las llanuras de Buenos Aires para atacar con una partida de Thaluheches cerca de la laguna de los Lobos al famoso D. Gregorio Mayu-Pilqui-ya, fueron vencidos por este, y obligados los que quedaron a retirarse al Vulcan con los vestidos, que por desgracia, poco antes habían comprado en Buenos Aires infectados de las viruelas. Disminuyéronse también mucho en las guerras con sus vecinos al norte los Picunches, Peguenches, y Taluheches, quienes aliándose, bajan algunas veces del lado de la Cordillera, y los sorprenden; en cuyo tiempo, no tienen otro recurso para librarse de los enemigos que atravesar el rio nadando, lo que los otros no pueden hacer; pero con la prisa y confusión de la fuga, dejan sus hijos detrás. Sin embargo, no son siempre estos ataques tan secretos que no tengan algunas veces noticias de ellos, y no escapen entonces muchos de la furia de esta bárbara nación, cuyo cacique Cancapol hace vanidad de mostrar a sus huéspedes montones de huesos, calaveras, etc. La política de este cacique es de mantener la paz con los españoles para que su gente pueda cazar con seguridad en los campos de Buenos Aires, dentro de las fronteras de Matanza, Conchas, Magdalena y las montañas, no permitiendo que las otras tribus pasen de Lujan, para mantenerla también al sur, a cuyo fin se ponen sus caciques y confederados a cazar en los meses de Julio, Agosto y Septiembre, en los parajes donde pueden observar los movimientos de sus enemigos, a quienes muchas veces atacan y destruyen, pero por esta razón jamás hicieron estos indios la guerra a los españoles, hasta el año de 1738 y cuyos motivos fueron los siguientes.

Los españoles, con poco juicio y mucha ingratitud, echaron de su territorio a Mayu-Pili-ya, el único cacique Taluheche que los estimaba, obligándole a retirarse a tal distancia que no pudiese recibir socorro alguno, expuesto a sus enemigos, hechos tales, defendiendo los territorios de los españoles del resto de sus paisanos y Picunches. Después de la muerte de este cacique, algunas partidas de los Taluheches y Picunches atacaron las caserías del rio Areco y Arrecife, guiados por Hencanantu y Carrulonco, adonde acudieron los españoles con su mariscal de campo D. Juan de San Martin para coger a los ladrones. Pero como llegaron tarde, se dirigieron al sur para no volverse con las manos vacías. Allí encontraron las tiendas del viejo Caleliyan con mitad de su gente, que no sabiendo lo que había pasado, estaba durmiendo sin la menor sospecha de peligro, y entonces sin examinar si estos eran o no los agresores, hicieron fuego sobre ellos matando, muchos con sus mujeres e hijos. Los demás despertándose, y viendo el triste espectáculo de sus mujeres y niños muertos, se resolvieron a no sobrevivir a tal perdida, y cogiendo las armas, vendieron sus vidas tan caro como pudieron; pero al fin fueron degollados con sus caciques.

El joven Caleliyan estaba entonces ausente; pero teniendo noticia de lo que había pasado, se volvió en ocasión que los españoles se iban retirando; y viendo a su padre, parientes y amigos degollados, resolvió vengarse prontamente, a cuyo fin llevando como unos 300 hombres, se hecho sobre la villa de Lujan, mató gran número de españoles, tomó algunos cautivos, y robó algunos millares de ganado. Sobre esto levantaron los españoles con toda brevedad casi 600 hombres de su milicia y tropa reglada. No pudiendo alcanzarle se volvieron alrededor de las lagunas de sal, y bajaron al Casuhati donde estaba el cacique Cangapol con algunos indios, que prudentemente se habían retirado. Hallándose chasqueados aquí, fueron por la costa hacia al Vulcan, donde encontraron una tropa de Guilliches, quienes no siendo enemigos, salieron sin armas a recibirlos, no teniendo la menor sospecha de peligro alguno. Pero sin embargo de esto, y de haber intercedido a favor de estos pobres, un oficial de la tropa española, fueron cercados, y tallados en piezas por orden del Mariscal de Campo, quien concluida esta victoria, marchó con su gente al Salado, que está cerca de 40 leguas de la ciudad, y casi 20 de las quintas o caserías de Buenos Aires, donde un cacique Tehuel, llamado Tolmichi-ya, pariente de Cangapol, amigo y aliado de los españoles, estaba acompañado bajo la protección del Gobernador Salcedo. Este cacique con la carta del Gobernador en la mano, y mostrando su licencia, fue muerto de un pistoletazo que le dio en la cabeza el Mariscal de Campo. Todos los indios tuvieron esta desgracia, quedando cautivas las mujeres y niños, con el hijo menor del cacique. Por fortuna el mayor había salido dos días antes a cazar caballos silvestres, con una partida de indios.

De tal manera exaspero esta cruel conducta del Maestre de Campo a todas las naciones de Puelches y Moluches, que tomaron al punto las armas contra los españoles, quienes se vieron de repente atacados desde las fronteras de Córdoba y Santa Fe, todo a lo largo del Rio de la Plata, frontera de 400 leguas; de modo que les era imposible defenderse, porque los indios se echaban en pequeñas partidas volantes sobre muchas villas y caserías a un mismo tiempo, y la luz de la luna impedía el descubrir su número; y así mientras los españoles los perseguían por una parte, dejaban los demás sin resguardo.

Cangapol, que con sus Tehuelches había vivido hasta entonces en gran amistad con los españoles, se irritó sumamente al ver la maldad ejecutada con su hijo, la muerte de sus amigos los Guilliches, la de su amado pariente, y otros, y manera indigna con que se trataron sus cadáveres; y aunque entonces tenía cerca de 60 años, salió al campo a la cabeza de miles de hombres compuestos de Tehuelches, Guilliches y Peguenches: se echó sobre el distrito de la Magdalena, distante cerca de 4 leguas de Buenos Aires, y repartió sus tropas con tanto juicio, que limpio y despobló, en un día y una noche, más de 12 leguas del país más poblado y abundante. Mataron muchos españoles, e hicieron cautivas un gran número de mujeres y niños, y robando además, pasadas de veinte mil cabezas de ganado, fuera de caballos. En esta expedición los indios solo perdieron un Tehuelche, el cual apartándose de los demás con esperanza de hacer presa, cayó en manos de los españoles. Cangapol hijo de Cacapol, fue perseguido y alcanzado; pero los españoles no se atrevieron a atacarle, aunque eran dos veces más numerosos, porque ellos y sus caballos estaban cansados, en una marcha de 40 leguas, sin tomar refresco alguno.

Los moradores de Buenos Aires, teniendo aviso anticipado de este ataque, por los fugitivos, se vieron en la más terrible consternación. Muchos oficiales militares corrían por las calles, en un estado de distracción, habiéndose llenado de gente las iglesias y casas religiosas, a donde se refugiaban, como si el enemigo estuviera a las puertas de la ciudad. Los españoles humillados con este golpe, quitaron la comisión al Mariscal de Campo, y nombraron otro en su lugar, levantando un ejército de 700 hombres que marcharon al Casuhati, no para renovar la guerra, sino para pedir la paz. Todo un año se pasó después de la última victoria, sin hacer cosa alguna: en cuyo tiempo los indios, con el cacique Cangapol a su cabeza, levantaron un ejército de cerca de 4.000 hombres, compuesto de aquellas diversas naciones, con el cual pudiera hacer frente a todos los españoles; pero sin embargo de estas ventajas, dieron oídos a la propuesta del nuevo Mariscal de Campo, a quien tenían por su amigo. Este, temiendo las consecuencias de una nueva guerra, ofreció entre otras condiciones, entregar todos los indios cautivos, sin más consideración que el redimir los cautivos españoles. Un jesuita misionero, que fue al campo español con algunos Checheheches y Tehuelches convertidos, representó vivamente que aquella condición era indigna e inadmisible, no evitando por este medio un próximo rompimiento. Propuso un cambio reciproco de prisioneros; pero fue tan grande el miedo de esta guerra, que no se hizo caso de su proposición, aunque muchos indios no pedían condiciones más ventajosas. Algunos caciques de los Tehuelches, que habían llevado consigo sus cautivos, inmediatamente los entregaron haciendo la paz, no entendiendo la proposición del Mariscal de Campo en otro sentido, que el de la mutua entrega de prisioneros. Los Moluches fueron por fin a Buenos Aires, y redimieron sus indios, y los de los Tehuelches, sin entregar los cautivos españoles que tenían. Desde entonces los Tehuelches, tentados con las esperanzas de presas, han hecho cada año incursiones en el territorio de Buenos Aires, robando mucho ganado. No obstante este ha sido el mayor daño que han hecho hasta el año de 1767, en que habiendo sido asaltados, renovaron la guerra y cautivaron mucha gente, de forma que de las escuadras españolas que los persiguieron, solo dos se escaparon: siguiéndolos luego y alcanzándolos largamente con un cuerpo mayor de tropas, el coronel Catani: pero les pareció más conveniente no molestarlos, temiendo les sucediese lo que a sus compañeros”.

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Tomado del libro: “Descripción de Patagonia y partes adyacentes de la América Meridional” de Tomás Falkner (publicado el año 1774), en VESTIGIOS TEHUELCHES, página de Facebook.

Imagen: Cangapol

Tuesday, November 21, 2017

LOS LINDEROS OPACOS DE EISEJUAZ

ÁLVARO VÁSQUEZ

Eisejuaz, texto escrito por Sara Gallardo hace casi medio siglo y rescatada para Bolivia por la flamante editorial Dum Dum, es una novela cuya lectura no deja indiferente al lector.

Es una historia diferente, y está relatada de una manera diferente.

Podría llamársela, seguramente, un novela indigenista, pero no en el sentido en que lo son los textos de Ciro Alegría, José María o Alcides Arguedas, ni de Jorge Icaza. No busca tomar partido frente a un conflicto siempre presente en los países latinoamericanos: indio-blanco. No maneja una postura maniquea que reparta virtudes a uno y defectos al otro, y muestra al indígena Eisejuaz como lo que es en su sentido más elemental: un ser humano, con virtudes y defectos, con dudas y certezas.

Es también una novela distinta por la forma que tiene el relato, reflejando una oralidad propia de ciertas culturas. No es casual que las dos primeras partes del libro comiencen con la palabra “dije”. La forma en que se usan las palabras muestra mucho del que las pronuncia. Y Eisejuaz (la novela) logra eso, que el relato, además de transmitir al lector ideas, diálogos y circunstancias, le comunique también cómo piensa, siente y vive Eisejuaz (el personaje). Especialmente en culturas ágrafas como la mataca, la palabra tiene una importancia que excede el acto comunicativo puntual e inmediato.

Vargas Llosa, en el prólogo de su novela El hablador, rescata la función de cohesión social de los contadores de historias entre los indios machiguengas del Perú, y esas líneas vinieron a mi memoria al leer Eisejuaz, pues en varios lugares de la novela, un diálogo simple, que podría tomar apenas unas líneas, se extiende por media página o más, debido a que el personaje que habla incurre en múltiples digresiones antes de llegar al concepto que desea comunicar, es decir… cuenta una historia, aquella que no podrá ser registrada en una hoja de papel, pero que quizá sobreviva gracias a su repetición, aparentemente injustificada.

Y la palabra juega también otro rol fundamental en la novela: Relacionar al protagonista con la divinidad.

El judeo-cristianismo prácticamente equipara a la palabra con la divinidad, por su capacidad creadora: El primer capítulo del Génesis menciona varias veces “dijo Dios” (tal como al inicio de Eisejuaz), citando a continuación las distintas etapas de la creación. Por otra parte, el primer versículo del evangelio según Juan inicia diciendo: “Al principio, ya existía la palabra, y la palabra estaba junto a Dios, y la palabra era Dios” (otras traducciones cambian “palabra” por “verbo”).

Como antecedente literario, García Márquez rescata en Cien años de Soledad el poder creador de la palabra, cuando en la primera página de su célebre novela dice “El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. Es decir, que si algo no tiene nombre (si no es nominado a través de la palabra), se necesita señalarlo/verlo para saber qué o cómo es, para comprobar su existencia.

En la página 19 de la edición boliviana de la novela, Eisejuaz dice: Veo y digo: “Aquí descansaremos, aquí paramos”. Los lugares no tenían nombre en aquel tiempo. La primera edición de Cien años de Soledad se lanzó (en Buenos Aires) en 1967. Y Eisejuaz se publicó (en la misma ciudad y también con Editorial Sudamericana) en 1971. ¿Simple casualidad o Gallardo leyó la obra cumbre del colombiano antes de escribir su propia novela, y fue influenciada por aquella? Supongo que es imposible saberlo, y parece bien que así sea.

La palabra relaciona a Eisejuaz con la religión y la divinidad. El texto habla de la religión cristiana (menciona a las misiones holandesas, que eran jesuíticas), pero da a entender que el aspecto religioso en Eisejuaz era anterior a la influencia misionera. Por eso, incluso después de su conversión, reza a los ángeles del anta, del tigre, del sapo, de la abeja y de la serpiente; y ante el regaño del sacerdote, responde que él no es traidor, que es buen cristiano, pero que conoce a los mensajeros del Señor, desnudando un sincretismo evidente en nuestro país hasta hoy (pienso en los sacerdotes bendiciendo ekekos y billetes de alasitas, compitiendo con yatiris que metros más allá, sahuman y ch´allan los mismos objetos; pienso en el cráneo de Mariano Melgarejo, compartiendo espacio y fieles con diversos santos en dorado retablo de la iglesia de Tarata).

Eisejuaz sabe que su tiempo ya pasó, quizá sienta que el tiempo de su religión también pasó, y de forma casi obsesiva busca en su nueva religión alguna señal que le ayude a definir su destino y justificar sus acciones (¿acaso no todos los creyentes hacemos lo mismo en alguna medida?), sabiendo que él no eligió esa vida, pero debe vivirla. Y transmite vívidamente esta sensación a través de algunas de las mejores líneas de la novela, de una belleza casi poética:

¿De qué vale la baya, la algarroba del mes de abril? Ya perdió el gusto, ya perdió su suavidad, pero ella no eligió la hora de su vida. Debe cumplir. Debe ser molida, alimentar al hombre. Deber caer y sembrarse. Debe cumplir.

¿De qué vale el hormiguero que quedó en el desmonte, donde la tierra es negra, donde pondrán la caña? ¿De qué vale? La hormiga mira lejos y ve negro. Mira cerca y ve negro. No hay hojas, no hay pastos. Debe cumplir. No eligió la hora de su vida. No eligió su lugar.

No eligió. No eligió. Debe cumplir. Oh, no eligió. Debe cumplir.

Es sintomático que el sacerdote llame a Eisejuaz siempre por su nombre “cristiano”, Lisandro Vega, confirmando que un nombre no es solo una etiqueta, sino una forma de mostrar la esencia del nombrado. Por eso, quizás, el personaje que da nombre a la novela es nombrado a lo largo del relato con tres nombres distintos, acaso mostrando esa confusión de identidad que marca su vida.

Y la contracara de la palabra, el silencio, también tiene un valor en el texto. Eisejuaz calla cuando podría decir “no sé” o “prefiero no hablar de ello”. El valor del silencio parece haber sido relativizado por la cultura occidental, como si su presencia significara no tener nada que comunicar, pero Eisejuaz nos recuerda que el silencio también comunica. Y tal como Eisejuaz repite tantas veces la expresión “dije…”, también varias otras menciona “nada dije”. En ambos casos tiene algo que comunicar.

Eisejuaz se siente en deuda con el Señor, por quien dice haber sido “comprado”, a quien le “entregó sus manos”, y de quien busca la aprobación para poder, finalmente, encontrar sentido a su existencia, tan marcada por constantes contradicciones.

Es así que llega a la inmolación, que algunos podrán entender como aceptada, otros como provocada, redondeando la idea cristiana de la redención a través del sacrificio.

Aunque el relato se desarrolla en el norte argentino, bien podría ocurrir en el sur boliviano. Y es que las fronteras políticas y religiosas se vuelven linderos opacos, divisiones absurdas, cuando recorremos estas páginas de la mano de Eisejuaz.

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De TENDENCIAS (La Razón/La Paz), 19/11/2017